Somos una pareja armoniosa, sencilla, con un nivel muy bueno, pero con muchas fantasías sexuales. Tenemos algunas experiencias en menaje masculino y lo que más nos atrae es la dupla penetración, es el ápice para nosotros.
Llegamos a Brasilia ya hace 10 meses y realmente es una ciudad que proporciona una mayor facilidad para la realización de fantasías, aquí cada uno ve lo que es suyo y eso es muy importante.
Paloma es una mujer maravillosa, dueña de un cuerpo escultural, muy bonita, senos medianos, un trasero sabrosa y redondito, una conchita bien calientita, su concha esta casi depilada, siempre está así cuando salimos a saciar nuestras fantasías.
En diciembre del año pasado, después de 2 años sin salir con nuestro amigo profesor de Porto Alegre, viajamos de vacaciones para visitar a los familiares, aprovechamos la oportunidad para salir dos veces con él, pero en otra oportunidad les relataré esas salidas. Se trata de una persona seria, muy bien presentada, con experiencia en el asunto, discreto, sigiloso y aprendimos a confiar en él, no confunde las cosas. Es una de sus cualidades, tiene un palo bien dotado y grueso como a Paloma le gusta.
Después de un tiempo, a causa de su actividad profesional, él se vino a Brasilia, pasando un fin de semana aquí. El día marcado antes de salir a recogerlo, Paloma dijo, mientras se bañaba, para dejar preparada una bella ropa, un calzón hilo dental rosa, un short jeans bien corto y una blusita transparente, donde apuntarían con seguridad las puntas de sus senos, y más las chancletas que es uno de nuestros deseos.
Cuando llegamos a la sala, Paloma nos esperaba sentada en el sofá con sus lindas piernas cruzadas, toda maquillada, sus uñas rojas claras realzaba su chancleta, usaba un short pedido. Estábamos completamente muy a gusto, hasta porque no era la primera vez que nos encontrábamos, y no sería la primera vez ni la última que nos encontraríamos. Nos sentamos en el barcito y ella se sentó en la del medio.
Paloma se fue a la cocina y apareció con su short todo metido en su trasero maravilloso, mostrando sus pulpitas y trajo dos cervezas en lata para tomar con nosotros. Al profesor se le podía notar que él miraba a Paloma con un deseo enorme y su palo que de tan duro que debería estar sobresalía en su pantalón. Después de unos 40 minutos de conversación, me fui a la cocina y cuando regresé Paloma ya había bajado del asiento y ya estaba acariciándose con el profesor, dándole un beso, podía ver las lenguas de los dos entrelazados, los gemidos eran callados por los besos mojados o lenguas que se cruzaban dentro de la boca con movimientos frenéticos, él agarraba las nalgas de ella, el short se enterraba todo en su trasero, y apretaba contra su palo, que a esa altura estaba durísimo, ella fue palpando aquel miembro por fuera del pantalón, él la besaba en el cuello, en la boquita, chupó sus senos, bajaba sus manos hasta llegar a su conchita, que a esas alturas ya estaba completamente húmeda debido a las caricias que él le proporcionaba a ella. Como yo ya había preparado la filmadora y cámara digital, empecé inmediatamente a trabajar en la producción maravillosa.
Paloma abrió el cierre del pantalón de Celso y saltó aquel palo enorme, grueso y bien duro, ella le dio la espalda a él, poniendo a un costado su short, empezando a refregarse en aquel palo, mostrando su hilo dental color rosa todo metido en su trasero.
Empezó a chupar aquel pingón, sentía el gusto de aquel palo meloso y quedaba completamente mojada. La mía la cabeza, besaba, succionaba la puntita, lamía más, mordía y lo metía de un solo tiro dentro de su boca. El profesor soltaba un gemido. Alternaba: ponía la cabeza en la boca y después se masturbaba con las manos y nuevamente lo metía en su boca, así estaba en un vaivén. Ella debía sentir que su palo estaba pulsando fuertemente, el gozo se estaba acercando. Paloma intensificaba la mamada.
Lamía primero la cabeza de aquel palo enorme e iba bajando hasta las trolas, para después meterlo todo dentro de su boca. Besaba, succionaba la puntita, lamía más, mordía y lo volvía a meter a su boca. El profesor no aguantaba más. Alternaba: lo ponía a su boca y después se masturbaba con las manos, nuevamente se lo volvía a meter a la boca todo, todo eso lo hacía bien rápido. El profesor se retorcía. A Paloma le encantaba, mientras que él más se retorcía y gemía, ella más le chupaba. El profesor no resistió de tan excitado que se encontraba que eyaculó mucha esperma en el rostro de Paloma, aquel líquido maravilloso chorreó varias veces en el rostro de Paloma. Yo no resistió más la excitación y me hice una corrida. Pero lo más increíble es que el palo del profesor no se marhitaba y él le dijo a ella que le de una vez más un trato con aquella boquita y ella no se hizo de rogar.
Los besos y lamidas en la boca no paraban. Entre besos se escuchaban nuevamente las palabras que ella pronunciaba como: “ven mi macho, ven a cacharme, ven a cachar a tu putita”.
Nos fuimos al cuarto de huéspedes. Paloma se echó de pecho, él le sacó su short y ella con las piernas bien abiertas, se podía ver que su concha estaba hinchada d tan excitada que estaba y como también estaba bien mojada. Él se puso un condón y la fue penetrando poco a poco, su palo fue desapareciendo poco a poco dentro de aquella concha. Él empezó a bombear bien despacio, aquella pinga entraba y salía de aquella concha, él fue aumentando el ritmo cada vez más, Paloma gemía, gritaba, gozaba como una loca, gemía tanto que yo me masturbé y terminé otra vez. Ella le decía: “mete, anda, quiero sentir esa pinga rasgándome, ¡mete, que Roberto quiere ver a su putita llevando pinga!“ .
Cuando ella dijo eso, me excité y mi pinga se paró nuevamente.
La puse de 4 y al mismo tiempo bombeaba, ella me decía para jalarle del pelo. Ella terminó alucinadamente. Yo no aguantaba de placer y satisfacción al ver a mi esposa en aquella situación. El profesor aprovechó y puso su dedo en el culo de mi mujer, ella gemía, gritaba y decía que – “¡era eso lo que estaba necesitando! De un macho cachándola con virilidad” .
Él entonces se paso con un lubricador en su palo y con mucho cariño fue comiendo aquel rabo lindo y sabroso. Ella empinaba el trasero y recibía todo aquel palo. Ella le decía que la penetrase bien adentro. Él estaba fuera de si de tan excitado que se encontraba. Besaba alucinadamente su espalda y su cuello. Era muy sabroso ver el rostro de Paloma. Ella empujaba su trasero al encuentro del profesor. Ella meneaba alucinada.
Él cayó al costado de la cama y ella no se aguantó de tanta excitación. Yo saqué mi palo y me hice una corrida hasta que terminé como nunca.
Paloma se fue al baño, el profesor y yo nos fuimos nuevamente a la sala, Paloma me dijo para pasarle su bata blanca de seda y su chancleta, así lo hice. Al rato ella se vino junto a nosotros y también tomó con nosotros una cerveza bien helada.
Nuevamente después de unos 15 minutos, ella tomó la iniciativa y empezó a besarlo, el profesor agarró sus senos y empezó a chuparlos, alternadamente y volvió a besarla.
Ella no resistió el chupete en sus senos y le dijo a él que la cachase bien, bien.
Retornamos al cuarto, empezó a besar sus piernas hasta la conchita linda que mi esposa tiene, ella gemía y me miraba toda picarona y yo allí a su lado filmando, tomando fotos y viéndola ser poseída por otro (me encanta).
Entonces, le dije a ella: “¿te está gustando, amor?” y ella m dijo: “me está encantando, el chupa bien rico”, entonces yo le dije: “entonces aprovecha putita mía, aprovecha todo lo que quieras”, fue cuando ella gimió más fuerte y dijo: “él me tá chupando y tá con un dedo en mi conchita, tá maravilloso”. Entonces, le dije al profesor, que ella te cabalgué de frente a mí para poder bien esa concha siendo penetrada.
Ella se subió en su encima y él se puso un condón con un poco de gel y Paloma se fue sentando en aquella pinga bien despacio, conforme la pinga entraba ella meneaba y decía: “ay amor, yo ya no estoy aguantando, voy a terminar”.
El profesor daba bombeadas seguidas y yo le decía para que meta toda esa pinga dentro de la concha de mi esposa. Paloma decía, “anda, come, mete con fuerza que a mí me encanta, anda, haz un vaivén bien rico, que rico, voy a terminar en tu palo, anda… anda… así, me estás matando pendejo rico… mete, así, bien rico, mete, bien rico… mi concha esta explosionando de placer… hazme sentir escalofrió de tanto placer… anda, mete bien al fondo, muestra que sabes comer una mujer bien ardiente.” Él enloqueció y metió más rápido y con más fuerza….
Los dos terminaron bastante. Hasta que ella se levantó y se fue a bañarse, él se fue detrás de ella y empezaron a jabonarse, él detrás de ella, sintiendo su trasero pegado en su palo, pasaba sus manos por sus senos, bajaba por su cuerpo hasta encontrar su conchita, el palo de él presionaba el trasero de ella y ella meneaba cada vez más, de rato en rato, ella agarraba su palo y lo conducía a su trasero haciendo movimientos hacia arriba y hacia abajo, dejando claro que quería ser comida por todos sus orificios.
Salieron de la ducha, aún con sus cuerpos un poco húmedos, regresaron a la cama, ella puso nuevamente el palo de él en su boquita con labios carnosos, dejándolo loco, ella le chupaba bien rico, ella metía su palo hasta el fondo, hacia que su palo toqué su garganta y lo que sobraba afuera ella lo masturbaba con técnica y maestría.
Notando que ella no iba a aguantar por mucho tiempo, ella echó al profesor en la cama y se sentó encima de su palo, haciendo con que su palo entra bien despacio en su conchita, a medida que su palo iba entrando, ella le preguntaba a él si le estaba gustando, si él estaba dispuesto a comer algo más, le decías cosas picantes que dejan a uno a punto de bala, cuando el palo ya había entrado totalmente dentro de aquella concha sabrosa, ella empezó a cabalgar en su palo como una amazonas.
Poco a poco, ella fue bajando su cuerpo dejando que sus senos choquen el pecho del profesor, y él aprovechaba y los succionaba, besaba aquellos labios carnosos y suaves, y pasaba mi mano entre su trasero, excitando aquel culito, y metiendo su dedo en aquel orificio rosadito, a medida que él metía su dedo, ella se retorcía e imploraba para que él le metería dos dedos y fuera masajeando su culito. Esa mujer, realmente no existe, de repente ella Salió de su encima y se puso de cuatro mostrando aquel trasero maravilloso y aquel culito pidiendo para ser explorado, ella dijo con su voz ronca, “mete bien rico en mi concha, quiero sentir tus trolas chocar en mi trasero”. Por cada bombeada que el daba, ella gemía y pedía más, hasta que ella imploró para que él comiera su culito, puso la cabeza en la puertita, él necesitó forzar un poco para que la cabeza entrase, dio un gemido y le dijo a él para que no se detuviese, poco a poco, él fue entrando en aquel tunelito apretadito y ella, por cada centímetro que entraba, meneaba y forzaba su trasero contra el palo de él, poco a poco toda la pinga ya estaba dentro de su culito.
Ella iba para adelante y para atrás, haciendo con el palo entrase y saliese, al mismo tiempo decía que le estaba encantando dar su culito a él y que eso había sido una de sus mejores cachadas que ella ya había dado en su vida. Yo ya no estaba aguantando más, cuando ella me dijo para que yo me echase de espalda en la cama, ella se sentó nuevamente en mi palo, sólo que estaba vez, ella puso mi palo en su culito, se fue sentando bien despacio hasta que su trasero chocó mi trola, empezó a cabalgar desesperadamente mientras sus senos se balanceaban frente a él, él no resistía de tanto placer que sentía. Las trolas chocaban furiosamente en su trasero. Ella abrió un poco las piernas y empezó a mover levemente sus caderas. Cuando estaba casi terminando, él sacó su pinga de su culo diciendo: “¡voy a terminar en tu cara y en tus senos Paloma!” y frotando su palo en los labios de ella… decía, “voy a cachar tu boca, Paloma”, repetía y metía en su boca.
Su palo entraba y salía rápidamente y él no demoró en sentir un estremecimiento, su sangre bombeando su pene y sentía que iba a terminar. Ella le hizo la corrida rápidamente y terminó, gimiendo y gritando, en tremendos chorros y calientes en la cara de ella, chorreando por su cara y senos. Así terminamos la primera noche, imagínate lo que sucedió al día siguiente, el sábado, sólo les puedo decir que fue mucho mejor que el viernes, tuve lo que más quise, dupla penetración, pero esto les contaré en otra oportunidad.
Ahora estamos buscando hombres muy bien dotados, en el grosor y tamaño, comprobando con fotos y que se encajen como nuestro amigo, no confundiendo las cosas.
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